Actualmente, Manuel Altamirano Amaya, bailarín folclórico nacido en Villa de Merlo, representa a la Argentina en Harbin, China, como integrante de la Compañía Universo Gaucho, junto a artistas de distintas provincias.
Su vínculo con el folclore empezó a los 4 años, impulsado por su familia. “Tengo una familia de grandes artistas, a mí me tocó la danza, que es algo que me apasionó de chiquito. Cuando mi abuelo Toti cantaba yo me largaba a zapatear o bailar con mi abuela Keka, quienes fueron pilares fundamentales en mi danza”, contó.
Formado en el ballet Antonio Esteban Agüero de Villa de Merlo y en otros elencos de la región, a los 17 años realizó su primera gira internacional por Chile con la Compañía Melipal de Santa Fe. Actuó en Jesús María con Camiare de Cortaderas y fue distinguido como mejor bailarín en los Premios Chúcaros de la región de Cuyo con el grupo La Salamanca.
En Buenos Aires integró la compañía Ancestral —con la que llegó a dos finales del Festival Nacional de Folclore de Cosquín—, formó parte de Argentina Baila y de la compañía CUD del Teatro Adam. También participó en los Juegos Olímpicos de la Juventud y en la apertura de los Panamericanos de Pulseadas.
Becado en la escuela de David Señoran “La Fábrica”, a los cinco meses fue convocado para una gira por China con la compañía Sur Soul. Allí permaneció un año e integró la obra “Camino de la Seda”, dirigida por un creador vinculado a la apertura y puesta en escena de los Juegos Olímpicos de Beijing.
Luego sumó otra experiencia internacional en Vietnam, en la isla Phu Quoc, con Los Cuervos del Malambo de Córdoba, junto a 18 malambistas de distintos puntos del país.
“Contento y agradecido, siempre tratando de llevar nuestra cultura lo más lejos posible, para que todo el mundo conozca y vea lo lindo que es”, expresó. Y añadió: “Agradezco a mis padres Miriam y Marino, y a todos los que siempre estuvieron. Mi deseo es que muchos conozcan este camino y puedan salir adelante con la danza también, haciendo lo que a uno lo apasiona”.

