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domingo, 9 agosto 2026

Manuela Prieto, técnica formada en la UNLC, habló de tiempo, clima y prevención ante tormentas

En una entrevista, la técnica en Meteorología Aplicada repasó su formación en la UNLC, definió tiempo y clima, y subrayó que la clave es la prevención.

Manuela Prieto, técnica en Meteorología Aplicada formada en la Universidad Nacional de los Comechingones (UNLC), repasó su recorrido académico y profesional en una entrevista realizada el jueves 30 de julio. Nacida en Necochea, se trasladó a San Luis a los 19 años para estudiar en la UNLC, en Villa de Merlo. Hoy se desempeña como docente y cursa el último año de la Licenciatura en Ciencias de la Atmósfera.

Vocación y formación

Prieto iba a estudiar Diseño en la Universidad Nacional de Mar del Plata, pero cambió de rumbo tras conocer la propuesta de la UNLC. “Lo conocí en diciembre y en marzo ya estaba estudiando en San Luis”, recordó. Sobre la exigencia académica, señaló: “Es una carrera muy compleja, con mucha física y matemática. Se supone que dura cuatro años, pero a mí me llevó seis y, en general, son pocos los que logran terminarla”. Durante su paso por la universidad fue tutora de ingresantes y luego inició su trayectoria como docente.

Tiempo, clima y El Niño

Explicó la diferencia entre clima (a escalas de alrededor de 30 años) y tiempo meteorológico (condiciones de un día). “Cuando hablamos de si hoy hace dos grados más o menos que ayer, nos referimos al tiempo meteorológico. El clima corresponde a una escala mucho más grande”, dijo. También describió El Niño: el aumento de la temperatura del Pacífico —especialmente frente a Perú— modifica la interacción océano-atmósfera y puede favorecer más humedad, precipitaciones y tormentas en regiones de Argentina. Indicó el origen del nombre asociado a observaciones de pescadores cerca de Navidad y mencionó la fase opuesta, La Niña, vinculada con aguas más frías y condiciones más secas en algunas zonas.

Prevención para reducir el impacto

Prieto remarcó que la diferencia la hace la preparación: “El problema no siempre es la intensidad del fenómeno, sino toda la preparación previa y la prevención”. Subrayó la necesidad de desagües limpios, caminos en condiciones y organismos de emergencia listos. “No se puede evitar que llueva, pero sí se puede trabajar para evitar que nos inundemos”, afirmó. Señaló que las características regionales son determinantes: en Necochea se requieren drenajes sostenidos por lluvias durante buena parte del año, mientras que en distintas zonas de San Luis, con precipitaciones concentradas en verano, un evento extraordinario puede generar mayores complicaciones. Tras la entrevista, anticipó que regresará a San Luis para iniciar un nuevo cuatrimestre y avanzar en el tramo final de su licenciatura.

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