Tras el fallecimiento de Franco Giménez, sus padres, Gaby y Darío, hicieron llegar un mensaje de agradecimiento a la comunidad de Villa de Merlo por el acompañamiento recibido durante su lucha, que incluyó rifas, eventos, colaboraciones, oraciones y mensajes de apoyo. “Hay momentos en la vida en los que las palabras parecen quedarse pequeñas frente a todo lo vivido. Hoy queremos intentar, desde lo más profundo de nuestro corazón, decir GRACIAS”, expresaron.
La familia destacó especialmente a quienes cuidaron a Franco desde el ámbito de la salud: la oncóloga Natalia Hamze; la Lic. Genen, de Nutrición; la Dra. Alcalde, de Nefrología; y el psico-oncólogo Daniel Blanco. El reconocimiento alcanzó al Hospital Madre Catalina Rodríguez, al Hospital de Día, al Servicio de Oncología y su Asistente Social, además del personal de Guardia Médica y de Enfermería.
También agradecieron al Teatro Las Blancas, en especial a Jorge, José y todo su equipo, “por abrir siempre sus puertas y por acompañarnos con tanta generosidad”.
Un lugar central del mensaje estuvo dedicado a la comunidad de la danza: “Franco no solamente enseñó danza: dejó huellas, creó vínculos y formó parte de una familia enorme que hoy lo abraza y lo recuerda”, señalaron. Hubo mención especial para COC Studio, House Flow y Up!, y el agradecimiento se extendió a profesores, academias, alumnos, familias y bailarines.
Gaby y Darío incluyeron además un reconocimiento a su familia; a Camila Otalvares Couto y Roby Otalvares “por estar, sostener, acompañar y poner el corazón en cada momento”; y a Cristel y Damián, a quienes definieron como amigos incondicionales.
“A toda la Comunidad de Villa de Merlo, que nos demostró una vez más que la solidaridad, el amor y la empatía pueden convertirse en una enorme red de contención”, expresaron. “A todos los que colaboraron, donaron, organizaron, difundieron, rezaron, enviaron un mensaje, se acercaron o simplemente estuvieron pendientes de Franco y de su familia: GRACIAS. Gracias por haber hecho que este camino fuera un poco menos difícil. Gracias por haberle dado amor. Gracias por haberlo cuidado. Gracias por haberlo acompañado. Gracias por haber sido parte de su historia”.
El mensaje cerró con una frase que resume la huella que dejó: “Franco dejó una huella que no se borra. Y en cada persona que lo quiso, en cada alumno que enseñó, en cada escenario que pisó y en cada corazón que tocó, su recuerdo seguirá bailando para siempre”.

