En mayo de 2012, una nevada cubrió las cumbres de las Sierras de los Comechingones y transformó el Filo serrano en una postal blanca en Villa de Merlo, sorprendiendo a quienes habían llegado durante un fin de semana largo.
La nieve apareció en las zonas más altas y el Filo se convirtió en uno de los sitios más buscados por turistas y vecinos para disfrutar del fenómeno.
Desde entonces, las nevadas siguieron formando parte de las postales invernales del paisaje serrano: algunas más intensas y otras que apenas blanquearon las cumbres por unas horas. Cada vez que la nieve vuelve a los Comechingones despierta la misma curiosidad entre residentes y visitantes.

