En 2011, Villa de Merlo se presentaba como un destino identificado por su microclima, su ubicación al pie de las Sierras de los Comechingones y una altitud entre 800 y 900 metros sobre el nivel del mar.
La ciudad ya recibía visitantes atraídos por sus paisajes, actividades culturales, propuestas de turismo aventura, artesanos y circuitos naturales.
Entre los recorridos habituales figuraban la Plaza Marqués de Sobremonte, la Capilla Nuestra Señora del Rosario, la Reserva Municipal y el arroyo del Viejo Molino, además de las excursiones hacia el Salto del Tabaquillo y otros puntos de las sierras.

